Algunos hombres buenos

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La fiesta de Podemos fue pasando paulatinamente de orgía a disparate. Tras horas de trasegar copas y de esnifar nieve superpura, los invitados en pleno nos quedamos ojipláticos cuando vimos que Felipito, el que tan sólo unos días más tarde iba a guiar los destinos del país, practicaba el fist fucking con Kiko Narváez sobre un pódium de discoteca. Mientras observaba la escena con cara de mora alelada, se me acercó un tipo hablando con un acento extraño, un deje entre meloso y afeminado.

-Hola, Latifah, me han hablado mucho de ti, me han dicho que eres la mejor en lo tuyo y quiero proponerte un negocio…
-Perdona, majo, pero yo no follo con pobres ni con inmigrantes sin papeles, y creo que, por lo que veo y escucho, tú incumples ambos principios fundamentales.
-Puedes estar tranquila, el objeto de mi propuesta no es que folles conmigo, y para tu información mi acento es gallego…
-Pues por el aspecto desaliñado pareces alabano-kosovar o algo así…. Ahora entiendo el olor a centollo…

Era Wilson Palleiro….

Wilson era el mamporrero de un hombre muy poderoso en España, muchos dicen que el cabrón de mayor rango entre los cabrones, pero al gerifalte en cuestión ya le estaba llegando el momento de retirarse; los escándalos, propios y familiares le perseguían, era un crápula putero, un alcohólico, un ladrón de guante blanco y no había vicio al que no hubiera o hubiese estado enganchado. Se había descubierto que tanto él como su familia eran una recua de hijos de puta chorizos, nada novedoso en España, pero el pueblo llano siempre había querido creerse como gilipollas que esa gentuza era gente noble y maja. Los españoles sois todos gilipollas, gilipollas, gilipollas y gilipollas. Wilson quería que asistiéramos, Haiza y yo, a una fiesta privada de jubilación con ese putrefacto abuelo follador. Nos pagarían mucho, nuestra fama de coprófagas redentoras estaba recorriendo Madrid, y parece ser que catar caca es algo que le gusta mucho a la gente de postín de la capital y alrededores.

Cerramos el trato por veinte mil euros. Quedé con Wilson unos días más tarde, vendría a mi casa a recogernos. Estuve esperándole mientras veía en la tele cómo os daban por el culo a todos los españoles en una ceremonia de supuesto cambio de régimen que no era más que una pantomima para perpetuar a la casta dominante en el poder, la coronación. Pero a mí me suda el coño lo que os pase, para mí mejor que os den, que os sigan meando, yo me río. Palleiro vino a recogerme en un Fiat Uno superabollado, cosa que me dio bastante asco, pero me dijo que era para pasar de incógnito.

-Haiza no va a poder venir, tiene unas almorranas que le impiden practicar su especialidad, Wilson, pero no te preocupes, yo ayer comí fabada en Cándido y daré la talla por las dos. ¿Adónde me llevas?
-Así me gusta, que vayas bien preparada, a mi señor le gustan las judías pintas, las de comer, jajaja, no las de gasear. Mejor que ni recuerdes el camino que vamos a recorrer, es un sitio megasecreto. Si lo miras en Google Earth aparece pixelado, como el Area 51. Hay hasta caminantes blancos por la zona.
-Sí, y Jamie Lannister follándose a su hermana jajajaja. ¿Y tú cómo has llegado hasta aquí? Pareces más un paria asqueroso que el mayordomo de Tenn con bioalcohol. Con esa pinta no te imagino entre la alta sociedad.
-No te engañes por mi aspecto, soy asquerosamente rico, y poderoso. Pues verás, mi abuelo fue guardés en el Pazo de Meirás, y con el tiempo se hizo muy amigo de Franco, e hizo fortuna. Nosotros siempre hemos sido una familia muy tradicional, de orden. Yo me hice militar en la academia de oficiales y me captaron para el CESID. Ahora soy jefe de “Asuntos propios” de mi señor. Yo soy otro servidor de la patria, como Pablo Iglesias, de hecho nos conocimos en los movimientos neonazis de base, en una convivencia que se celebró un verano en Sada, al lado de Coruña. Tenemos la misión de estar infiltrados en las altas jerarquías del Estado para salvaguardar la paz y la unidad de España, para matar jipis y rojelios, y si de paso podemos fomentar la vuelta del nacional socialismo pues miel sobre hojuelas. Y también en su día formamos un grupo musical para descubrir a putos abertzales gallegos y luego eliminarlos, una mierda de esas de rock duro, de hecho hay unos cuantos cientos de facinerosos enterrados en la zona boscosa donde vamos ahora, en los conciertos secuestrábamos a gentuza de esa. Queríamos ser como Estirpe imperial, pero cantando en gallego.

Cogimos la carretera de El Pardo y la recorrimos hasta el final. Llegamos a la presa del embalse del Manzanares, a los límites de lo que todo el mundo de la zona llama “la zona prohibida”. Cuenta la leyenda que un OVNI se había estrellado allí en 1945, y que las autoridades habían rescatado de su interior a unos chimpancés agonizantes con un cociente intelectual superior a ciento ochenta. Nos encontramos de frente con un enorme portón, alambradas, carteles de “Zona militar, no traspasar, peligro de muerte” por todas partes. Un rambito con pinta de maricón nos abrió la puerta haciéndonos un saludo militar, Wilson contestó al gesto alzando la mano abierta, estilo Himmler, hacia el cielo.

-Ya casi hemos llegado. La casa está escondida en medio de la foresta.
-Con lo que estoy realmente flipada es con lo del hijo del cabrón de tu amo. No sabía que era homosexual, con dos hijas, no sé…..
-Pues es maricón maricón. Lleva diez años viviendo en pareja con Kiko Narváez. De hecho las dos niñas que ha tenido son en realidad de su padre, que escogió a la mujer de Felipín para luego follársela él. Tuvo que tragar mucho la pobre, mi jefe es un depravado, y quería matarla después de que tuviera a sus hijas en un “accidente”, como ya hizo en su día con su hermano y su primo para que no le hicieran sombra. Pero el mamón tuvo suerte, ella se suicidó e hicieron creer que lo había hecho su hermana la loca. Luego la sustituyeron por una prostituta anoréxica rusa en los actos oficiales y da el pego malamente, pero ha tragado todo el mundo con ello…

CC/Antonio Rull
CC/Antonio Rull

Atravesamos un tupido bosque de encinas. Me sorprendió que entre la maleza no corrían los típicos gamos, sino que pude observar sorprendida cómo algunas niñas chinas desnudas trotaban y recogían bellotas que luego se llevaban a la boca, se peleaban unas con otras por tan preciado manjar. También podían verse algunas chicas negras entre ellas. Todas aquellas salvajes eran a todas luces de razas inferiores.

-A mi señor le encantan las cacerías de chicas. Las compra baratas en criaderos de Shinchuan y de las afueras de Abuja, cuando apenas son bebés. Luego aquí crecen salvajes, al libre albedrío, hasta se comen las unas a las otras por puro instinto salvaje de mujer. Las más fuertes sobreviven en el bosque. Después se hacen batidas cinegéticas, en las que se las persigue, se las viola, se las mata, se las despelleja, se diseca a algunas, y con sus pieles se hacen lámparas, incluso mi jefe se hizo un sombrero a medida y unas botas camperas.
-Bufff, ¡qué calor, Wilson!
-Ahora te tomas algo frío al llegar.

En un claro estaba el llamado “Pabellón de caza”. Era un chalet de tres planas decorado en la fachada mediante una especie de estilo post-rococó, con almenas en el piso superior, y la portada era la de una iglesia románica trasladada desde algún pueblo piedra a piedra. En medio del jardín una piscina olímpica en la que nadaba en top-less la hija mayor del dueño, la subnormal. En la puerta, había aparcadas varias Harley-Davidson, un Rolls y un Ferrari.

-Son los coches que usaba Corina, la puta esa asquerosa que se infiltró para espiar para Zapatero. Mi señor estaba enchochado con ella, porque es la tía a la que he visto hacer mejor el carrete y el helicóptero. Dicen que tiene un coño mágico para su edad.
-¿Te la tiraste tú también?
-Bueno, es que a él le gusta que le miren durante el acto sexual. Es otro de mis cometidos principales, hacer de voyeur, y algo pillo de vez en cuando… pero no toco pollas ni las chupo, me dan asco los maricones, es algo por lo que no paso si no hay más mil euros de por medio.

Un mayordomo nos abrió la puerta y nos condujo al salón principal. Pero allí no había nadie más que un viejo setentón desnudo sentado en un sillón viendo la tele. Ni rastro de fiesta alguna. Sobre la pared del fondo había una pantalla de plasma de sesenta pulgadas en la que emitían en ese momento el acto de toma de posesión de cargo de su hijo. La prostituta rusa hacía muy bien el papel de esposa abnegada. Los muros laterales estaban adornados con cabezas disecadas, de animales y de humanos, y sobre unas peanas podían observarse, también disecados, un león, un oso, un mandril empalmado con un condón puesto y un hombre blanco de unos treinta años.

-Joder, Wilson, ¿de quién son todas esas cabezas? Esas tres chicas no son chinas. Qué ascazo.
-Pufff, ¡qué historia! Son tres niñas que desaparecieron hace años en el Levante Español, las encargó mi jefe para darse un gustazo, quería vírgenes frescas, aunque luego resultó un fraude, dos de ellas estaban ya estrenadas, las putas…. Pero resulta que dio la fiesta con unos amigos un poco hijos de puta, estaban Felipe González y Matías Prats, a uno se le escapó un tiro y mataron al mayordomo, el pobre Antonio Anglés. Luego inventaron todo el rollo ese de que era yonki, y le echaron la culpa de los asesinatos. Cómo se reían viendo en la tele a Nieves Herrero contando la mentira que habían fabricado los del CESID para encubrir el caso. Le disecaron cuando todavía agonizaba, con sopletes, cómo disfrutaba mi señor…. Y mira, aparte de las cabezas de las chicas, ese rascaespaldas que tiene mi jefe ahí es la mano que le arrancaron a una cuando todavía estaba viva. SEÑOR, ¿ME OYEEEE, ME OYEEEEE? Es que está un poco sordo y mediogilipollas. Anda, Lati, vete desnudando, que yo preparo la cosa. SEÑOR, SEÑORRRRR, OIGAAAAAA.
– Gggggghhhhhhhhh, me llena de ougllo y satisfagción. Todos los gallegos sois maricones, gggggghhhhhhhhhhh….
– ¿TE QUIERES CALLAR, VIEJO INMUNDO HIJO DE PUTA?

CC/La Moncloa
CC/La Moncloa

Wilson le pegó una patada en la boca, pero el puto yayo seguía sonriendo con una mueca de satisfacción, incluso se empalmó. Le sacudió también un par de puñetazos en la cara, pero el viejo parecía encajar al estilo Julio César Chávez, le gustaba el castigo del Meldrick Taylor gallego. Se abrió una puerta y apareció un tipo con pinta de artista homosexual con una cámara de vídeo.

-Este es Molrock Palleiro, mi hermano. Molrock, Lati, Lati, Molrock. Va a filmar el acto. Igual se la casca también, pero no se lo tengas en cuenta, suele hacerlo ocho o nueve veces al día.
-Encantada, Molrock, vamos a la faena del viejo. ¿Le cago en la boca y ya está? ¿No se ahogará? Le veo muy perjudicado. ¿Me pongo de lado para que filmes mejor la copro?
-Sí, un poco de lado. Tranquila, si se muere mejor. Además, tiene una incipiente cirrosis y el cerebro destruido por las drogas. El trabajo nos lo han encargado su hijo, la zorra de su mujer griega “la cornuda” y Corina. Quieren inhabilitarle del todo. A todo hijoputa le llega su San Martín.

Wilson se desnudó. La polla le llegaba casi hasta la rodilla, un pene de unos veinticinco centímetros, caso raro en los hombres gallegos, casi todos con micropene por herencia genética directa del Neandertal. Por propia iniciativa yo me metí en la boca aquella enorme polla, para hacerla crecer. Cuando estuvo dureta, Palleiro puso al anciano a cuatro patas y se la introdujo por el recto sin previa lubricación. Luego me hizo señas para que, mientras él le penetraba, yo le pusiera mi culo sobre su arrugada cara y apretase hasta defecarle encima de aquella borbónica quijada. Al mismo tiempo que mi chorizo le impactó sobre su boca, en la enorme tele podía verse cómo Rajoy encasquetaba una corona, que parecía comprada en un bazar chino, sobre la cabeza de pepino del bastardo trepa de su hijo.

-¿Será una rosa o será un clavel? Será la mierda que yo cagué. ¿Cómo se dice pene en gallego, Wilson?
-Polla.

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Colaborador
Persona humana que cree que aún es necesario luchar por la libertad en defensa del pensamiento crítico y por la igualdad de credos. Anónimo por vocación y solidario por necesidad.

2 comentarios

  1. Me llena de orgullo y satisfacción ser el protagonista de una de tus fantasías, Latifah. Es un sueño hecho realidad tanto para mí como para mi pirola. Te queremos.

  2. No te hagas el modesto, Wilson, todo lo que narro son hechos reales. Si acaso he achicado el tamaño de tu pene para que no te tomen por un fenómeno de circo. También he minimizado las pajas de Molrock.

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