Amor absoluto (Segunda parte)

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El porno me pone cada vez menos. Tíos follándose a tías por el culo sin ton ni son. Es una metáfora de la vida misma, o sea, monótono y aburrido joder al de al lado por detrás. Es mucho más erótico ver cómo vais a votar todos en las elecciones europeas. Os dicen que tenéis que ir a las urnas porque así participáis en la vida pública del país, que es la forma de que tengáis poder de decisión. Me descojono de vosotros. Los ricos occidentales buscan de ese modo una forma de legitimar cómo se os follan por el culo, cómo os cagan en la cara. Y a vosotros os encanta que os suelten un chorizo de caca bien gordo en la frente. Os pone la coprofagia electoral porque en realidad a lo que todos aspiráis es a ser como ellos, a transformaros en ellos. En Marruecos por lo menos no vamos con tantos tapujos, los que tenemos dinero mandamos y punto, nos follamos a quien queremos, a nadie se le oculta y todos lo saben, vamos de hijoputa a hijoputa. Sois gilipollas.

Ahora me estoy haciendo rica, por mí misma, by myself. En mi currículum ya no pone sólo que estudio, sino que también trabajo. “Estudiante de derecho y joven empresaria emprendedora”. Me encanta esa frase. Haiza y yo hemos descubierto que cagarle en la cara a viejos sale muy rentable. Durante unos cuantos meses hemos trabajado sin librar ni los domingos ni durante el ramadán. Seis mil euros nos hemos llegado a sacar en un día cada una. Somos la pareja más exitosa del sector en Madrid en la actualidad. Ofrecemos un producto de calidad a alto precio. Cuanto más dinero pides la gente se siente más satisfecha cuando se bebe tu pis o cuando les metes palos de fregona por el orto. Lo que en realidad les gusta es el hecho de pagar. Comemos gloria para cagar mierda en su boca.

La hija de puta de mi madre me llamó de sopetón, que acababa de llegar a Barajas, que la fuera a recoger de urgencia al aeropuerto. Yo tenía el tiempo justo, porque Haiza y yo teníamos un trabajo hora y media más tarde, un bisnes de cinco mil euros con un viejo cabrón que ella se había tirado el año anterior.

– Mamá, es que tengo que ir a clase. Cógete un taxi.
– Además de zorra eres mentirosa compulsiva, Latifah. Sé perfectamente que no has puesto el pie en la facultad desde que empezó el curso. Ya estás viniendo a recogerme, no me gusta el olor de los taxistas. Como no vengas veremos quién te manda dinero el mes que viene.
– Me suda un poco el coño tu dinero, mamá, la verdad…
– Mira, como se entere tu padre que me has hecho coger el taxi de un español viene con dos rifeños y te quema el coño con un soplete. Ya me lo ha dicho varias veces, que con la vida de puta infiel que llevas aquí tenemos que darte un escarmiento. Yo le tengo bajo control, pero tú verás si quieres que no lo haga…
– Voy a ir a buscarte, pero la próxima vez me avisas con más tiempo.
– Tú harás lo que yo te diga, zorra de mierda…

Fui al aeropuerto a toda pastilla. Mi madre me esperaba en una cafetería de la zona de embarque, con su estampa típica: pañuelo negro de seda que le tapaba casi toda la frente y vestido largo negro de seda que le tapaba casi toda la lorza de zorra mora bien alimentada y requetepreñada. Ni me saludó al verme, siguió devorando sus pechugas Villaroy. Olía a pedo y a perfume caro, una mezcla típica en la mujer árabe, siempre tan flatulenta y alardeante de su riqueza, todo a la vez. Al limpiarse la boca con la servilleta pude ver que bajo el maquillaje escondía unos labios superhinchados y que en un ojo podía adivinarse todavía la marca de un moratón. También pude observar que le faltaban los dos incisivos superiores, parecía una yonki, pero en mora grasienta.

– ¿Qué te ha pasado, mamá? Aunque, no sé para qué pregunto. Te ha debido dar una buena tunda esta vez, pero nunca te había roto los dientes, suele tener cuidado porque los implantes son caros…
– El otro día vino enfadado del hammam. Al parecer el chico que le da los masajes se ha muerto de sida, y él le tenía un gran cariño. Y el sustituto le pone de los nervios, es un chaval de catorce años que no sabe bien el oficio. Volvió borracho. Y lo pagó conmigo… me tiró al suelo y me metió unas patadas en la cara. Se la tuve que chupar para que se calmase…
– No sé cómo aguantas… mamá, yo le ponía un poco de arsénico en el café y nadie se iba a enterar…
– Hija de puta, tu padre es un hombre de verdad, no como esta panda de mequetrefes españoles que tú te follas. Es el padre de mis hijos, mi luz y mi guía. Alguna vez se le va la mano, pero es natural que el hombre de vez en cuando pegue a la mujer, todas somos unas zorras de mierda y les provocamos. Y además ya estaba yo deseando ponerme unos dientes de oro. Ya los tengo encargados, mañana me colocan un puente con dos diamantes engarzados sobre las palas.
– Arreglada pero informal vas a estar…
– Me encanta el oro, me lo voy a poner en un puente en vez de en un implante y así me lo puedo quitar cuando quiera. Me harán un repuesto también, pero con dos rubíes.

En el aparcamiento se quedó asombrada viendo mi Porsche nuevo descapotable. Lo miró de arriba a abajo con cara de mala hostia. Envidia cochina.

– ¿De dónde has sacado el dinero para esto, Latifah? Contesta…
– De un novio que tengo, me lo ha regalado…
– Pues que no piense que puede casarse contigo, ya estás apalabrada, no lo olvides.
– Mamá, no pienso casarme con el cincuentón ese que dices, por mucho que os haya dado medio millón de dólares por mí.
– Tú harás lo que se te diga. Nos ha prometido otro medio millón cuando te tenga, y no me vengas con excusas, Latifah. Ya has chupado bastantes pollas y del bote, a tu hermana la casamos con trece años y ni rechistó, y virgen, pobrecita, que en gloria esté. Mohamed nos vino a visitar el otro día, qué majo es, y viudo con apenas cuarenta años… qué triste.
– Es muy majo para haberla matado a martillazos cuando estaba embarazada de cinco meses….
– Fue un accidente, ella tuvo la culpa por no guardar el debido decoro y respeto, él estaba en su derecho, eran las leyes de Qatar, donde fueres haz lo que vieres, ella fue muy puta para las costumbres del lugar, y él ya nos pidió perdón convenientemente…

La dejé al lado de la clínica dental, la más cara de Serrano. Cerró la puerta del coche con un portazo y me hizo gestos amenazantes desde fuera. Qué hija de la gran puta es mi madre, además de una puta zorra. Seguí camino hacia el piso de Haiza. Ella me estaba esperando sólo con un tanga negro transparente puesto que no dejaba nada a la imaginación.

– Hola, Lati, joder, has venido buenísima. Te voy a comer todo lo negro, jajaja.
– Joder, Haiza, qué cara tienes, ¿qué te has metido?
– Un poquitito de metanfetamina. Tómate un poco, guarrilla….
– Estoy un poco nerviosa, dices que es muy buen cliente….
– El mejor que he tenido hasta la fecha. Es otro político.
– ¿De izquierda o de derechas?
– Digamos que populista de centro. Otro bocachancla. Toma, en cuanto suene el timbre ponte esto.

Me dio una careta de Rajoy. Ella tenía otra de Aznar en la mano.

– No me mires tan raro, es una fantasía que tiene este cabrón, y para eso nos pagan. Hay otro que me pide que me ponga una de Cospedal y que le meta un ratón por el ano, como lo hacía Alejandro Sanz.
– ¿El “Señor X”?
– Ese mismo. Qué tío más aburrido y megalómano.
– Suena el timbre, desnúdate mientras sube por la escalera, corre, quiere ver el género antes de follar….

Me puse la careta, que daba un calor espantoso, se me corrió el rímel. Cayo Lara entró por la puerta con un traje de Armani nuevecito y la típica sonrisita falsa de rojo hijoputa. Pero se puso serio enseguida, mirándome de arriba a abajo con cara de asco.

– Me prometiste una mora de catorce años y esta parece más vieja. Ya te dije que por este precio me gustan poco hechas. Está buena, pero quería algo especial, te pedí que virgen….
– No había otra cosa, si quieres follarte niñas te vas a la Tánger y por unos euros tienes las que quieras, pero es que eres un vago, te mueves menos que el brazo de Espinete. ¿Me has hecho ya el ingreso de la pasta?
– Sí, pedazo de zorra, te he hecho dos transferencias, una desde la cuenta del partido y otra desde la de Comisiones Obreras, para que no deje huella en Hacienda, que me estás arruinando. Pero de lo de ponerte en las listas a la alcaldía es imposible, olvídate, hay muchos enchufados por delante y no les gustan los moros, aunque van de progres les dais asco. Si por lo menos fueras saharaui….
– ¡¡¡¡Cállate, cerdo estalinista!!!!!

Haiza tenía un bate de béisbol con el escudo del Real Madrid impreso escondido detrás del sillón y le metió un palo en las piernas al cerdo, que cayó al suelo doblado. Le atamos de pies y manos con bridas mientras que se retorcía de placer y dolor, y le cortamos la ropa con tijeras dejando escapar algún que otro pinchazo sobre su cuerpo. El tío se empalmó al momento a pesar de ser un asqueroso viejo.

– Ha tomado Viagra, es evidente.
– Sí, está enganchado el hijoputa.
– ¡¡¡¡ZORRAS DE MIERDA, DADME BIEN FUERTE!!!!

Le tapamos la boca con una bola con correas de las de sado. Le colocamos en el suelo boca abajo. Haiza paseó sobre él con sus tacones. Después sacó un paraguas de los que dan de propaganda los del PP y se lo metió por el culo mientras yo le quemaba los huevos un poco con un mechero con semejante propaganda. Estaba cada vez más excitado.

– Arriba, parias de la tierra, en pié famélica LEGIÓN…. Joder, esto no se abre. Seguro que es fabricado en China, menuda mierda.
– Al mechero se le está agotando el gas. ¿Le cago ahora en la boca?
– No déjale, a éste no le gusta. Pero…. bueno, cágale también, que se joda.

Ese día había comido judías con chorizo y fresas con nata, no me fue difícil descontrolar el esfínter. Le eché un chorizo sobre la cabeza con forma de hoz y martillo.

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Colaborador
Persona humana que cree que aún es necesario luchar por la libertad en defensa del pensamiento crítico y por la igualdad de credos. Anónimo por vocación y solidario por necesidad.

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