Esa honda sensación

James Vaughan (1)

 

¿Sabéis cuando, entre cerveza y cerveza, sentís ese ligero malestar? ¿Podéis volver a experimentar esa angustia súbita que llega en el momento en que os quedáis solos? ¿Recordáis esa honda sensación de vacío que surge tras el efecto de la cafeína? ¿Reconocéis esa extraña desazón que se os va introduciendo hasta los huesos a partir de que os quedáis a oscuras? ¿Percibís ese terrible sentimiento de tristeza e insignificancia cuando se os comienza a pasar el efecto del vino? ¿Os preguntáis qué es esa cosa que os hace pensar en la muerte en los momentos más imprevisibles? ¿De qué creéis que se trata esa especie de vértigo mental que os da al levantaros? ¿Acaso no os habéis preguntado por qué os ha sobrevenido ese remordimiento mezquino, que os habla de vuestra propia mezquindad, en los momentos que deberían ser sublimes? ¿No véis qué terrible, asqueroso y brutal es todo fuera de vuestros auriculares, más allá de vuestros teléfonos móviles? ¿Por qué llega el remordimiento después de una buena acción? ¿Os quedáis insatisfechos después de una comida copiosa y un cigarro? ¿Pensáis en el suicidio cuando os asomáis por la ventana? ¿Notáis cómo va llegando esa misteriosa tristeza después del coito? ¿No observáis qué extraño parece todo cuando dejáis de ir colocados?

 

 

Es la puta vida.

 

 

A lo mejor un día reunís el valor suficiente para empezar a vivirla.

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Pedro J. Panoplia
Adjunto del adjunto del director, esta exótica promesa del periodismo patrio mueve los hilos en esta web. Amado y odiado a partes iguales, transpira neoperiodismo por cada uno de los poros de su piel. Duerme, come, caga y vive en la redacción.

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