Femineidade: Feliceidade

“Lucho por lo que amo, amo lo que respeto, y a lo sumo respeto lo que conozco.”

Simone de Beauvoir.

 


 

 

El vestido de novia colgaba sobre la silla. Ella era la mujer más feliz del mundo en aquel momento, estaba exultante. Le dolían los pies a causa de los tacones y su tobillos estaban hinchados, así que se dejó caer de golpe sobre la cama con una copa de champán en la mano. Tximo salió del baño con su precioso pijama impoluto.

-Estás guapísima así desnuda, cariño, pero yo estoy muerto, me he tomado cinco gin tonics, voy a caer como un tronco… Eres preciosa, pero es que con tanto beber no se me levanta…
-No te preocupes y acuéstate, mi amor. Descansa, tenemos toda una vida por delante.

Tximo se durmió al minuto, pero Marga estaba acelerada por la felicidad, por el alcohol y por la coca que había esnifado, así que no pudo conciliar el sueño. Se puso a pensar en aquella maravillosa fiesta con trescientos invitados que acababan de celebrar, y en lo maravilloso que era el mundo. Y en que, a partir de ese día, todo iba a resultar genial. Eran dueños de una preciosa clínica dental, que les habían pagado a medias los padres de él y los de ella, con la que ganarían una pasta, y luego podrían tener tres o cuatro niños, que saldrían tan guapos como el padre. Tximo siempre había sido el hijo perfecto, y el marido y yerno que cualquier mujer desearía poseer, un tío guapo, alto, siempre impecablemente aseado, estudioso y con dinero.

 

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Se conocieron en la universidad. Marga aprobó selectividad a la tercera oportunidad y no le daba la nota para acceder a su carrera soñada: dentista. Así que sus padres, gente humilde pero que había hecho gran fortuna con el dinero rápido de la construcción, le pagaron la matrícula de una estupenda universidad privada en Madrid. Eran nueve mil y pico euros cada curso, pero valía la pena para que su hija cumpliera sus sueños de arreglar dientes y codearse con gente importante.

Ella se fijó en él a primera vista. Era su objeto de deseo. Morenito, delgado, sonrisa Profidén. Y consiguió acercarse. Se lo presentó el mejor amigo de Tximo, Isidoro. Los dos eran los tíos más buenos de la clase, se decía que inseparables desde la infancia. El padre de Isidoro era miembro del consejo de administración de una caja de ahorros, el de Tximo era teniente general en la tercera región militar. Ambos eran deseados por toda la femineidade de la facultad, que chorreaba al verles reptar a su lado.

Bailaron y bailaron toda aquella noche, los tres juntos. Marga intentó tirárselo, pero Tximo era un tío caballeroso y no de los que follan hembra a las primeras de cambio, uno de esos pocos que respetan a la mujer en su integridad física y moral. Marga estaba caliente como una cerda hecha churrasco cada vez que lo veía, pero él se resistía a romper el encanto tirándosela. Ella se enamoró hasta las trancas de su desidia. Se hicieron novios.

Tximo terminó la carrera y se puso a hacer prácticas en una clínica cerca de la universidad. Marga tardó un par de años más en conseguir el título, porque además de tener los tobillos algo gordos era un poco (bastante) burraca. En cuanto consiguió finalizar le dijo a Tximo que ya era hora de vivir juntos. Al principio él se resistió, decía que su familia no iba a aceptar que viviese con su novia sin casarse, pero ella le dio un ultimátum y, finalmente, ambos se trasladaron aun dúplex en Teruel, cerca de la casa de los padres de ella. Les montaron una clínica dental con todos los adelantos, a todo meter. Felicidad, qué bonito nombre tienes cuando hay dinero, aunque sea negro. Los progenitores de ella tenían cuentas corrientes en Gibraltar y Suiza, los de él la concesión del rancho y la intendencia en varias decenas de cuarteles.

Marga trabajaba como una burra, el negocio iba viento en popa. Money tras money, diente tras diente. Tximo, por su parte, además de atender a clientes, asistía a gran cantidad de congresos y cursos de odontología. Él y su fiel amigo Isidoro empezaban a ser dos profesionales muy renombrados dentro de la profesión, y aspiraban a algún día ser profesores del gremio en alguna universidad pública. A Marga no le hubiera desagradado ir a congresos e impartir ponencias en facultades, pero era demasiado estúpida como para juntar tres letras seguidas. Se le daba bien, eso sí, sacar muelas, colocar brackets y hacer empastes, pero tenía menos carisma que un mocho puesto del revés.

Marga no paraba de trabajar y de ganar dinero. Y además eran todo ingresos limpios, porque no tenían ni que pagar alquiler del local, ya que sus padres se lo habían comprado a tocateja. Empezó a hacerle ilusión casarse. Un día se lo dijo a Tximo. Éste no puso muy buena cara. Estaba muy ocupado con sus congresos, no se habían podido coger vacaciones juntos durante tres años a causa de tanto trabajo. Para él el matrimonio era algo serio y si se casaban era para tener hijos y para hacer una boda por todo lo alto. A ella le encantó la idea: una boda a todo trapo, con tropecientos mil invitados. Tximo se acojonó del copón con la idea, pero finalmente cedió.

 

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-De perdidos al río…
-Te amo, Tximo. Tenemos que organizar también la pedida de mano.
-Te embalas, Marga, te embalas….
-¿Qué te parece anunciarlo el mes que viene a nuestros padres y organizar una pedida de mano en el Sushi bar?
-Ufff, Marga. El mes que viene no voy a poder, tengo un congreso en Palma de Mallorca con Isidoro, no puedo dejarle tirado.
-¿Y el siguiente?
-Impartimos un curso en Barcelona, hasta el día veintitrés.
-Pues perfecto, el veinticuatro que es sábado.
-En fin…

Los padres de ambos quedaron encantados. Él le regaló un anillo con un rubí precioso. Fijaron la boda para un año más tarde. Los padres de ella les obsequiarían con un chalet de tres plantas a las afueras de Teruel. Los de él un BMW y unos cuantos cientos de miles de euros. Todo de color de rosa. Además abrieron una lista de bodas para los regalos, aunque recomendaron a los invitados que preferían dinero. El año antes de la boda ambos trabajaron más que nunca. Tximo casi no paró por casa, se pasaba la vida de ciudad en ciudad con Isidoro. Ella se marchó al fin de vacaciones después de cuatro años, con su amiga Desiré, a un resort en la República Dominicana. Desiré se ofreció además a organizarla la despedida de soltera.

Se reunieron un sábado para despedir su soltería. Sus mejores amigas, sus primas, su hermana e incluso su madre. Todas ataviadas con orejitas de conejo, borrachas como cubas. Terminaron con unos boys. Su madre le tocó la polla al stripper y Desiré se metió la polla de él en la boca ante el estupor general. Pero lo que se hace en la despedida se queda en la despedida. Marga no pensaba en joder con cualquier cachas polligordo de aquellos, sino en follarse a su futuro marido la noche de bodas. Lo hacían muy de vez en cuando, a causa del estrés que sufría Tximo con tanto viaje. Ella estaba siempre caliente pero él, cuando lo hacía, daba la sensación de que fornicaba mecánicamente. Pero era tan guapo…

Dijeron el “sí quiero” emocionados, sonrientes, felices. La fiesta fue maravillosa. Después se marcharon de viaje de novios durante una semana a Cancún, todo cinco estrellas. Follaron dos o tres veces durante la estancia, ya sin condón.

Regresaron a Teruel. Dos días más tarde Tximo se marchó tres semanas con Isidoro a un congreso en Budapest. En el reencuentro con sus amigas tras el viaje de novios, Marga bebió tantos gin tonics con pepino que le dio un cólico a la vesícula.

Marga ha contratado a otra odontóloga para que la ayude con la consulta, porque cada vez tienen más trabajo. Además, quiere quedarse embarazada cuanto antes, le encantan los niños. Ha señalado sus días fértiles en un calendario, y Tximo y ella tratan de cuadrar los días en los que follan para conseguir un embarazo.

Isidoro sigue sin casarse, aunque Marga quiere convencerle para que pida matrimonio a Desiré. Isidoro dice que él no es de los de pasar por el altar. No se le conocen novias, siempre ha llevado su vida sentimental muy en secreto. Cualquier día les dará una alegría a todos, cederá y pedirá la mano de Desiré.

Trabajo, dinero, congresos, prestigio social y profesional. Vida bella.

Marga era, y es, tan feliz.

https://www.youtube.com/watch?v=rDi5wyHABb4

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Colaborador
Persona humana que cree que aún es necesario luchar por la libertad en defensa del pensamiento crítico y por la igualdad de credos. Anónimo por vocación y solidario por necesidad.

Un comentario

  1. Mujeres idiotas, manipuladas y materialistas. ¿De qué vais, cerdos? Menudo alegato machista.

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