La bomba del Ayuntamiento de Baralla la detonó su alcalde

Ríos de demagogia y sensacionalismo han corrido estos días en la prensa nacional y, sobre todo, en los medios gallegos amoldados a una élite privilegiada, tras la explosión de un artefacto exposivo en el Ayuntamiento de Baralla, en la provincia de Lugo. El Telexornal abría su vomitiva edición hablando de «terrorismo», «pánico entre los vecinos», «atentado» o «tragedia» tras la deflagración de una bomba la madrugada del pasado jueves… sin siquiera citar las declaraciones de hace unos dos añoa en las que el alcalde de este pequeño municipio, Manuel González Capón, del PP (¡cómo no!), aseguraba que los fusilados en la Guerra Civil «lo merecían».

 

 

En Panoplia.es, y sin que sirva de precedente, traemos una exclusiva, dictada por el sentido común: la bomba que explotó a las puertas del consistorio sin causar heridos la detonó este señor despreciable, Manuel González Capón, con estas declaraciones que le retratan a él, al partido al que pertenece y a parte de los habitantes de Baralla y por defecto de esta sociedad miserable. En países civilizados, este payaso iría directamente a la cárcel, o por lo menos sería fulminantemente expulsado de su agrupación política. Pero aquí no. Aquí no pasa nada.

 

 

Nosotros tampoco vamos a condenar este acto sin que este señor sea fulminado antes de la vida pública de Galicia. Nadie en su sano juicio debería hacerlo. Es vergonzoso que estos execrables personajuchos intenten obtener réditos políticos a costa de lo que sea. Nos da igual que el delegado del Gobierno en Galicia, periódicos como La Voz de Galicia y demás arefactos manipulados e intervenidos por la Xunta del PP hayan intentado borrar esas declaraciones franquistas del mapa en una burla a la inteligencia de los ciudadanos… intentando desviar la atención a la autoría de grupos presutamente terroristas como Resistencia Galega o El gabinete del Doctor Chaparrete. La violencia genera violencia. Aguardamos impacientes a que algún alto cargo político popular censure las declaraciones terroristas, anticonstitucionales, criminales y, sobre todo, falsas de este señor tan entrañable que dice no sentirse franquista. Pues menos mal. Sino íbamos jodidos.

 

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Pedro J. Panoplia
Adjunto del adjunto del director, esta exótica promesa del periodismo patrio mueve los hilos en esta web. Amado y odiado a partes iguales, transpira neoperiodismo por cada uno de los poros de su piel. Duerme, come, caga y vive en la redacción.

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