La oligarquía de los demócratas

 

CC/Petits Detectius
CC/Petits Detectius

“La diferencia entre una democracia y una dictadura consiste en que en la democracia puedes votar antes de obedecer las órdenes, en la dictadura no tienes que perder el tiempo votando.”

Charles Bukowski

 

A Ceuta y Melilla siguen llegando negritos desesperados con una única idea: saltar la valla. La frontera española con África está plagada de «concertinas», que es un nombre pintoresco para llamarle ahora al alambre de espino. «Frontera» es otro eufemismo para referirse a las cárceles que son los países. «¡Por la democracia!», gritan todos los políticos al unísono, mientras piensan en sus residencias de campo y en sus yates atracados en Puerto Banús. La oligarquía de los demócratas. Tras el lado privilegiado de la alambrada, los funcionarios de la violencia, los licenciados en dar ostias, reparten estopa a placer desde la comodidad de sus trajes con refuerzos y sus cascos blindados. Porras contra cuerpos desnudos, desnutridos y lacerados, extintores contra mecheros, David contra Goliat. «¡Journalist, journalist!», gritan los negros al darse cuenta de que varias cámaras de televisión están grabando la enésima tentativa de asalto. Pobres ilusos. Provienen de un mundo en el que la palabra «periodismo» todavía guarda alguna relación con la justicia social.

Los negritos que puedan quedarse en España se dedicarán en su mayoría a vendes pulseritas de cuero, tallas de jirafas o cedeses piratas de Bisbal y Enrique Iglesias. Cuentan que no debes comprarles nada porque trabajan para mafias: personas que se enriquecen son su trabajo sin hacerles contratos… es decir, empresarios o, como se dice ahora, emprendedores. Algunas personas consideran que las autoridades españolas son muy permisivas con estos temerarios en busca de un futuro mejor, sin espectativas de ningún tipo. Imaginemos cómo deben estar en su tierra como para querer afincarse aquí, con la que está cayendo. Más aún después de que hayan muerto quince de ellos hace unos días, con la actuación de las autoridades españolas en tela de juicio. Quedó demostrado que el Gobierno mintió cuando negó haber disparado sobre los inmigrantes desde la playa de Ceuta. Y también mintió al negar haber devuelto ilegalmente a varios inmigrantes que lograron llegar a territorio español. Los negritos prefieren caer en manos de la policía española, la marroquí apaliza y luego ni pregunta. Pero hay fútbol todos los días y hoy echan Sálvame Deluxe en Telecinco. No pasa nada.

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Wilson Palleiro
Cree que todavía es posible cambiar el mundo. Como no tiene el valor suficiente para quemar cajeros o hacer escraches, escribe cosas.

Un comentario

  1. La masa, Palleiro, la masa. La oligarquía es fiel reflejo de la masa. Cuánto daño han hecho el humanismo y el positivismo. No future, asín de triste. Somos lo que cagamos.

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