Los antipsicóticos y yo

Los antipsicóticos son medicamentos que se han inventado, en principio, para el tratamiento de la esquizofrenia pero hoy en día se utilizan para prácticamente cualquier enfermedad mental. Desde los brotes psicóticos a la demencia senil, pasando por trastornos bipolares y demás. Si conocéis a alguien que tenga una enfermedad mental, probablemente tome antipsicóticos. Mi experiencia personal es que son una mierda.

Llevo años tomándolos y la lista de efectos secundarios es interminable. No me extraña que la gente deje de usarlos porque producen insomnio, inquietud, espasmos musculares, síndrome de la pierna inquieta, dificultades para el habla, disfunciones sexuales y un largo etcétera de cosas que no me apetece recordar. Para mi son lo peor. Pero aún me queda mencionar el efecto principal. Y es que ralentizan tu mente de manera que no puedes pensar con claridad ni expresar tus emociones de forma normal. Así que mientras dure el tratamiento estás en un letargo prolongado en el que te aburres de ti mismo. Te sientes medianamente deprimido. Una de las cosas que encuentras en el prospecto es que si tienes pensamientos suicidas debes suspender el tratamiento. Yo no he llegado a ese punto… pero sí me siento muy bajo de moral.

CC/James Vaughan
CC/James Vaughan

Además de este tratamiento no podemos olvidar las pautas de conducta a las que son sometidos los enfermos. Te transforman en un viejo. No beber, no drogarte, incluso no salir de fiesta… el sueño es muy importante. Con lo cual si ya tu vida se vuelve aburrida de por sí, imagínate si tienes que dejar de hacer todo lo que siempre te ha gustado y a lo que estás acostumbrado. Un puto coñazo. Es difícil seguir las pautas de los psiquiatras y sobre todo confiar en la psiquiatría. Hay que tener mucha fuerza de voluntad, paciencia, perseverancia… todo eso de lo que los jóvenes carecen. No os extrañe ver a gente con taras mentales y que van a peor y nunca se recuperan. Los que se drogan son a los que más se les nota.  Se les ve en las expresiones y en como se comunican con la gente. Y oyes «este está pillao» y entiendes por qué. Sabes que no ha querido adaptarse a un tratamiento ni a unas pautas de conducta. O tal vez no ha tenido en su familia los apoyos necesarios para seguir el proceso. Y ves cómo ese tipo de gente cae en picado y no puedes hacer nada. Él es el único que puede ayudarse a sí mismo. Tú solo puedes darle un consejo pero es muy difícil que os hagan caso. Ahora sabéis por qué.

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Colaborador
Persona humana que cree que aún es necesario luchar por la libertad en defensa del pensamiento crítico y por la igualdad de credos. Anónimo por vocación y solidario por necesidad.

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