Un artículo publicado en El Mariñán de mayo, editado por la Asociación de Empresarios de Sada, compara a los homosexuales con los pedófilos. El texto, firmado por un tal Eduardo Lorenzo Martínez, que dice ser abogado, afirma que la homosexualidad se sitúa “éticamente en un plano más elevado que el bestialismo o la pedofilia” y “a la par” del “incesto o la poligamia”. Su autor acusa al Partido Popular de “cobardía” y “traición” por haber cedido a “las presiones del lobby gay”. Y es que “la posible revisión del matrimonio homosexual o la adopción por parte de parejas homosexuales” no se produjeron ya que los populares “no querían meterse en otro berenjenal”. En opinión de Eduardo Lorenzo Martínez “el fenómeno de la homosexualidad ha pasado de estar perseguido (…) a ser un fenómeno poco menos que intocable” (sic). Porque los derechos de “aquellos que vestían demasiada pluma” son “completamente equiparables” a los pertenecientes “a un modelo de vida tradicional”. Parecen argumentos decimonónicos, sí, pero por desgracia no lo son.

Elocuentemente titulado “La homosexualidad es pecado”, el escrito contiene sesudas reflexiones como las de un presunto premio Nóbel que, preguntado sobre los homosexuales, contestó: “No estoy a favor ni en contra de sus reivindicaciones, me limito a no tomar por el culo”. Además, Eduardo Lorenzo alega que hablar sobre este tema es “un tabú intocable” en “una democracia donde tenemos que aceptar un desfile anual” en el que se materializa “lo grotesco”. Y, como broche de oro, aunque califica a los gays como “engendros”, diferencia entre “el homosexual discreto”, que en su opinión sería “respetable” y el “maricón ostentoso”. Difícil superar semejantes dosis de surrealismo, intolerancia, chabacanería, falta de respeto e ignorancia. Una vez más, la Asociación de empresarios de Sada se ha superado a sí misma al dar voz a semejante retrógrado.