Los enfermos de coronavirus tendrán descuentos en Zara

Los enfermos de coronavirus tendrán descuentos en Zara «de hasta el 70%». Esta medida prosigue la tónica de dádivas iniciada por Amancio Ortega, el fundador de Inditex. La pasada semana, el empresario cumplió 84 años y miles de niños esclavos del tercer mundo le felicitaron con un divertido flashmob. Pequeñuelos de India, Somalia, Brasil, Corea del Norte, Pakistán, China, Camboya, Argentina, Bangladesh, Marruecos, Vietnam y Sudán del Sur realizaron un divertido flashmob. En él agradecieron al «filántropo» gallego la posibilidad «de ser explotados de forma tan genial».

Amancio Ortega

El Grupo Inditex, que esquivó 600 millones de euros en impuestos gracias a la ingeniería fiscal, fue investigado por numerosos países por mantener proveedores que promovían el «trabajo esclavo». Sólo entre 2011 y 2014, Inditex se sirvió de «agresivas técnicas de ingeniería fiscal» para evitar pagar 585,72 millones de euros en impuestos.Y esta cantidad sólo supone una estimación de la elusión fiscal -legal, a diferencia de la evasión fiscal- practicada por el gigante textil sirviéndose de sus red de empresas en Holanda, Irlanda y Suiza.

Grupo Inditex

Estas maniobras con su red de empresas holandesa habrían permitido a Inditex ahorrarse el pago de 218 millones en impuestos en España; 76 millones en Francia; 57 en Italia; 25 en Alemania; 22 en Reino Unido y otros 20 millones en Grecia.

Sanitario atendiendo a pacientes con Covid-19

En 2011 en Brasil varios trabajadores fueron rescatados en unas condiciones degradantes. El Gobierno brasileño sancionó con 1,3 millones de euros a Zara por incumplimiento de un acuerdo en el que se comprometía a erradicar las condiciones de trabajo esclavo. En 2016, el programa Panorama de la BBC descubrió cómo se estaban confeccionando prendas para grandes empresas del sector textil como Mango, Marks & Spencer, Asos o Zara en los campos para los refugiados sirios situados en Turquía.

Coronavirus

Un menor que trabaja en una fábrica de Pakistán, de Camboya o de Bangladesh entra a las 4 de la mañana y sale a las 6 de la tarde. Los horarios rondan entre las 10 y las 16 horas  y el salario no supera los 2€ al día. Las industrias de ropa, alfombras, fútbol o de material médico se sustentan con el trabajo de menores que son vendidos a las mafias o a las empresas por sus propios padres. “Comprar un niño en Pakistán es muy barato y una vez que lo has hecho, puedes hacer con él lo que quieras”, señala Ehsan Ullah Khan, el líder pakistaní contra la esclavitud de niños.

Así le sucedió a Iqbal Masih, vendido por su madre cuando tenía cinco años a cambio de 600 rupias (12 €). Masil comenzó a trabajar en una fábrica de alfombras persas destinadas al mercado occidental donde además era maltratado y despojado de todos sus derechos. Con 10 años se cruzó en su camino el Frente del Ullah Khan quien consiguió liberarlo y convertirlo en una figura contra la esclavitud de los niños. Después de un viaje a Estados Unidos, la mafia lo asesinó cuando tenía 12 años.

Enfermeras con pacientes de coronavirus

“Por eso siempre digo que no compren en empresas como Zara, Mango, Ikea o H&M, porque con el dinero que les entregas, ellos compran 5 esclavos más”. Khan sostiene que los gobiernos y grandes multinacionales son cómplices de este entramado que saca partido de los oprimidos y los convierte en mano de obra barata. “Este es un gran problema político, social, económico y militar pero a ninguno de ellos les interesa cambiar el sistema”.

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Wilson Palleiro
Cree que todavía es posible cambiar el mundo. Como no tiene el valor suficiente para quemar cajeros o hacer escraches, escribe cosas.

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