Los orígenes gallegos de Johnny Depp

En cierto modo, Galicia es el origen de todo. El galego-portugués fue el primer idioma romance exportado de forma «imperialista» con éxito y pervive en Portugal y Brasil, además de en la propia Galicia, terra nai.  En tiempos de Alfonso X, el rey sabio, el idioma galego vivió su esplendor siendo la lengua literaria oficial de Europa. El  reino suevo se consolidó como el primer Estado europeo, Colón era pontevedrés, Fidel Castro lucense, Walt Disney ourensano y el cocido galego ha sido plagiado por la práctica totalidad de culturas del mundo.

Sabíamos que había gallegos en todas partes y que las raíces de muchos actores famosos de Hollywood se hunden en la tierra a la que cantó Pondal, como el mítico Errol Flyn, la saga de los Sheen o Hilary Swank. Pero lo que el gran público ignora son los orígenes gallegos de Johnny Depp, uno de los actores más reconocidos de los últimos años. Muchos aficionados al cine sabíamos que Deep cuenta con un doble gallego, el compostelano José Prado, de nombre artístico Josepph K., pero pocos conocen que el tatarabuelo de Johnny Depp es Marcial Penedo, natural de la parroquia de San Tirso de Mabegondo, en el municipio coruñés de Abegondo.

Johnny Depp

A sus 98 años, Catalina Penedo todavía recuerda cómo su padre abandonó su hogar rumbo al Nuevo Mundo en 1925. «Eu tería seis anos e lembro perfectamente que as súas bágoas caían sobre a miña faciana mentres se despedía de min», rememora. Marcial partió desde el puerto de Coruña hacia New York, donde enseguida encontró su primer trabajo como estibador en el puerto de Newark, New Jersey. «Aforrou durante dez anos, durante os que sempre mandou cartos á miña nai para que non nos faltara de nada». Así fue como a Faustino, Eustaquia, Romualda y Francisco «nunca lles faltou de nada». Tras esa etapa inicial, Marcial pudo montar su primer restaurante en Queens. «A partires de aí todo foi a mellor, pasamos de comer carne unha vez ao mes a comela tódolos días», recuerda agradecida. 

Marcial Penedo, aquel hombre perseverante, inquieto y decidido que llegó al Nuevo Mundo con la maleta vacía se convirtió en pocos años en un poderoso empresario. «Llegó a tener más de treinta restaurantes en diferentes barrios de Nueva York y fue un precursor de la comida rápida», explica John Hoowert, autor de Pioneros de la Gran Manzana.

Marcial Penedo

A su muerte de un paro cardíaco, cuando contaba tan solo 64 años, su hijo John Christopher heredó su emporio de fast food. Fruto de una relación extramatrimonial de Marcial Penedo, John rompió todos sus vínculos con su otra familia al otro lado del océano y el dinero dejó de llegar a Galicia. «Puede decirse que este gran hombre falleció a causa del enorme estrés que tuvo que soportar para conseguir mantener un verdadero imperio de la restauración en pie, que levantó con sus propias manos de la nada», narra Hoowert. «John vendió los locales a un emigrante llamado Maurice McDonald, que más tarde revolucionaría el mundo universalizando el concepto de comida rápida», añade.

John Christopher renunció al apellido Penedo y lo «americanizó». Así es como Penedo, bastante difícil de pronunciar para un angloparlante, se transfornó en un corto y sonoro Depp, que además remitía a una misteriosa profundidad. John Christopher Depp estudió ingeniería civil y se casó con la camarera Betty Sue Palmer. «Nunca soubemos nada máis do fillo de Marcial nin o quixemos saber, a verdade, porque quen non garda agarimo de onde vén non lle poderá nunca querer a nada», relata Catalina Penedo emocionada. Johnny Depp, que tiene un hermano y dos hermanas, nació el nueve de junio de 1963 en Owensboro, Kentucky, donde su padre se mudó tras sus años iniciales en Nueva York. «O rapaz este, Johnny Depp, fai unhas películas preciosas e ademais ten moito co seu avó, son cagadiños», admite Catalina.

El famoso actor

El propio Johnny Depp, que además de española también tiene ascendencia francesa, alemana, irlandesa y cheroqui, se autodefinde como «un perro mestizo». Aunque nunca ha viajado al pequeño pueblo coruñés de Abegondo para conocer a los pocos antepasados vivos que quedan de su familia paterna, conoce perfectamente esta historia. «Me incomodan un poco los devaneos de mi tatarabuelo porque su infidelidad hizo posible que yo existiera, pero a la vez causó una separación traumática entre esos dos mundos separados de los que procedo por igual», señaló en 1997.

No obstante, dos años después, durante su relación con Vanessa Paradis, Depp llegó a planear un viaje a su Galicia natal. El Concello de Abegondo incluso envió una invitación formal a la pareja pero finalmente el viaje no se produjo. José Antonio Santiso, que en 1999 llegó a la alcaldía, recuerda con algo de pena aquel episodio. «Mandámoslle unha carta a Johnny Depp porque queriamos invitalo a vir ó seu fogar e poñerlle unha placa á casa do seu tataravó, pero as estrelas de Hollywood xa se sabe que teñen a axenda moi variable e non puido ser». En su opinión, «a visita destes famosos á parroquia onde naceu Marcial Penedo tería sido fantástico e situaría a nosa vila no mapa mellor que calquera campaña publicitaria imaxinable».

Marcial Penedo

Si bien en su carrera cinematográfica no se atisban sus orígenes gallegos, en su faceta como músico no pasa lo mismo. Hollywood Vampires, la superbanda en que milita junto a Alice Cooper y Joe Perry, suele interpretar en directo el tema Freezing northwest rain -Lluvia gélida del noroeste-. Esta canción, compuesta íntegramente por Johnny Depp, es a todas luces un velado homenaje a sus raíces galaicas. «En la tierra del olvido, en las noches de brujas búscame, cariño, en la lluvia gélida del noroeste, en mi hogar del otro lado del mar«, reza el tema.

El famoso actor, que en la actualidad atraviesa un momento delicado en lo personal tras su separación de Amber Heard, tampoco pasa por su mejor etapa profesional. Y es que la industria cinematográfica parece haberle dado la espalda y Johnny Depp se ha visto obligado a vender uno de sus tesoros, su pequeña aldea francesa en las proximidades de Saint Tropez. Una situación que parece preocupar a Catalina. «Quero dicirlle que pode vir aquí cando queira que un plato de caldo nunca lle vai faltar; gustaríame coñecelo antes de morrer e facerlle tamén unhas filloas como as que tanto lle gustaban ó seu tataravó», admite con voz temblorosa. Que así sea.

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Wilson Palleiro
Cree que todavía es posible cambiar el mundo. Como no tiene el valor suficiente para quemar cajeros o hacer escraches, escribe cosas.
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