Mein Kampf

Mein Kampf en cuanto pude. .. Siempre había sentido una gran fascinación hacia los nazis, como todo el mundo. Y tenía la oportunidad de leer por fin los delirios de su Führer, ¡cómo iba a perdérmelo! Era una época en la que Internet estaba en pañales y la gente aún conversaba en las cafeterías en vez de estar tecleando gilipolleces en sus teléfonos. Así que hacíamos fanzines para tocarle los huevos al mayor número de personas posibles e incluso animábamos a los estudiantes a votar por nuestro partido anarco-erótico-católico en las inminentes elecciones a la Junta de la Facultad. Sería hermoso boicotear aquella institución podrida desde abajo, desde sus mismos cimientos hipócritamente democráticos. Colgábamos carteles con Cristo agonizante en la cruz reclamando la instalación de cabinas con prostitutas en las aulas -cabinas del amor, las llamábamos- para incentivar el romanticismo en la Facultad de Geografía, Historia y Arte de Santiago de Compostela. Comparábamos nuestra sacrosanta misión con la de aquellos incautos del Batallón literario que fueron masacrados por los franceses en la Guerra de Independencia española. En el camino vivimos algún enfrentamiento con esos frikazos de Ami, Agir o Resistencia Galega… que decían chorradas parecidas a las nuestras solo que ellos se las creían a pies juntillas. [caption id="attachment_4948" align="aligncenter" width="496"]CC/Gwydion M Williams CC/Gwydion M Williams[/caption] Era hermoso defender a Adolf Hitler en cualquier conversación con aquellos retrasados que hablaban de un mundo decimonónico que nada tenía que ver con la realidad. Ellos eran en realidad los nazis y ni siquiera lo sospechaban. Alguno de aquellos gilipollas de Resistencia Galega sigue a día de hoy en el trullo. Son gentuza, fanáticos a los que se les ha dado por el independentismo en vez de Dios, gente muy limitada y triste. Lo que más nos gustaba era ver cómo se les salían los ojos de las órbitas cuando nos deshacíamos en elogios hacia la monarquía española en los debates de clase, o cuando mostrábamos nuestra fe católica y alabábamos la labor del Papa en nuestros panfletos onírico-surrealistas. Lo pasábamos bien. Estudiar aquella mierda de carrera ha valido para algo. La mayoría de camareros de la zona vieja de Santiago son licenciados en Historia. Gracias a Dios hoy en día España cuenta con la generación de camareros mejor preparada de todos los tiempos. [caption id="attachment_4949" align="aligncenter" width="640"]CC/Gwydion M Williams CC/Gwydion M Williams[/caption] Ahora, vistos en perspectiva, aquellos días me parecen de gran eferverscencia cultural. Se respiraba mucha libertad. Entonces me parecían podridos, aburridos y asquerosos. Nos creíamos muy guais y muy listos y algunos de nosotros de hecho lo somos. Debe de ser que me estoy haciendo viejo. No éramos más que una panda de pajilleros que leía mucho. Creo que la polémica sobre la reedición de la obra más famosa del nazismo sería impensable en aquellos tan lejanos hoy años noventa. ¿Cómo alguien cuerdo puede oponerse a que se reedite cualquier libro, por muy puta mierda que sea? No hay nada más nazi que prohibir un libro. Bueno, sí: quemarlo. A aquellos tontos de la facultad seguro que les encantaría quemar Mein Kampf en enormes piras al son de una muiñeira.]]>

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Wilson Palleiro
Cree que todavía es posible cambiar el mundo. Como no tiene el valor suficiente para quemar cajeros o hacer escraches, escribe cosas.

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