Puto domingo de ramos

CC/Lmsjt
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Os observo. Agitáis los ramos de olivo con fruición, con vuestros rostros porcinos en alto y vuestros corazones llenos de ponzoña. Sois carcasas vacías, os revolcáis en el estiércol de vuestra propia complacencia. ¡Qué buenos sois! ¡Qué buenos cristianos con hipotecas a plazo fijo y puestos de funcionarios! Os miro y no puedo evitar esbozar una mueca de asco. ¡Cómo cantáis! ¡Qué devoción! Se me revuelve el estómago. Vuestros ojos en éxtasis, casi cubiertos por completo por los párpados, tan sólo dejan entrever una fina lámina blanca de fe mariana, de Gracia de Dios. Escucháis la pasión de Cristo mientras pensáis en lo bien que os va. Porque vosotros lo valéis. Vientres que se llenan y se vacían. Coméis y cagáis. Coños y pollas palpitantes. Sois sólo eso. Cristo os expulsaría del templo, vaciaría todas las iglesias porque no sois más que comerciantes de bajas pasiones. Creéis que la fe es sentir conmiseración. Os creéis mejores que el negro que os pide limosna a la salida. Siempre he odidado el domingo de ramos, porque es el día en que van a misa todos los cretinos que jamás van a misa. Cristianos ejemplares. Cristiano Ronaldo.

Siempre he sentido miedo en el domingo de ramos, porque siempre me han dado miedo las multitudes. Las personas son como las ovejas: la estupidez de una sola puede conducir al rebaño a una muerte segura. Si una salta a un río caudaloso y profundo, las otras irán detrás. Y todas se ahogarán. Pueden pasarte por encima y aplastarte, porque actúan por imitación. Por eso me sentía inseguro rodeado de todas aquellas criaturas de ojos sin alma que miraban de reojo. Menuda paliza le dieron a Jesucristo. Estos de ahora aún serían más crueles. Todo está perdido. No hay salvación posible. Todas aquellas pijas yendo a comulgar. Bocas que hace un rato chupaban pollas se abrían ahora para recibir el cuerpo de Cristo. Amén.

Yo estaba entre vosotros, hijos de puta. En media hora saldríais de allí dejando vuestros espíritus atrás, en suspenso hasta el próximo día en que os tocara autoengañaros. Vendríais a pedirme vuestros putos cafés con leche claritos y templados, descafeinados de máquina con sacarina y leche desnatada, cortados con leche fría en vaso de cristal, solos largos con hielo en vaso bajo pero sin mucho hielo, mentas poleos con hielo y doble de azúcar… y soltaríais a vuestros vástagos malcriados para que corrieran a mi alrededor mientras llevaba la bandeja repleta. Vuestros hijos, educados en el egoísmo y el desprecio, que os internarían en asilos donde jamás os irían a ver.

Señor, no soy digno de que entres en mi casa, porque deseo volar por los aires las iglesias. Poner bombas en los confesionarios. Que los cuerpos de los feligreses salten en mil pedazos. Y deseo hacerlo, con todo mi corazón, en domingo de ramos. ¡Qué gran motivo para ennoblecer sus vidas ruines y mezquinas! ¡Qué buena muerte! ¡Qué gran coartada para la trascendencia de esa piara! Les daría un motivo a sus familias para creerse elegidos, en pos de la verdad, los haría mártires. ¡Qué lágrimas en los funerales! ¡Qué gritos de rabia! Puedo ver las retransmisiones en directo, las fotos de los cuerpos descuartizados, puedo leer los titulares de los periódicos: «Tragedia en domingo de ramos», «Brutal atentado en Semana Santa», «Cuarenta muertos por la explosión de una bomba en una iglesia»… Tendrían una disculpa para autoafirmarse en su inmundicia. Seguirían escupiéndole al rostro a lo que de divino poseen todos los hombres. Seguirían sin ver.

Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria por siempre, Señor.

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Wilson Palleiro
Cree que todavía es posible cambiar el mundo. Como no tiene el valor suficiente para quemar cajeros o hacer escraches, escribe cosas.

Un comentario

  1. Osana, osana, osana en el cieeeeeelooooo.

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